Artículo publicado en Heraldo de Aragón, 13.08.09

El Ministerio de Fomento ha sacado a información pública el Estudio Informativo de la A-68 entre Fuentes de Ebro y Las Ventas de Valdealgorfa, una infraestructura fundamental para el desarrollo y vertebración de la tierra baja, puesto que mejora las conexiones de Zaragoza con el Bajo Aragón y la costa mediterránea.
El Bajo Aragón histórico es un territorio común en lo geográfico, social y económico, situado entre Zaragoza y Teruel, colindante con las tierras de Cataluña y Levante. Este territorio tiene una singularidad tan marcada que incluso ha habido momentos históricos en los que se planteó que fuese la cuarta provincia de Aragón. Es innegable que se trata de un enclave con entidad propia: con una extensión de más de 5.000 Km2 y una población que supera los 65.000 habitantes (un 44% de la población de la provincia de Teruel), se ha encontrado históricamente aislado de la capital de su provincia, Teruel, lo que ha supuesto que el desarrollo de esta tierra gire en torno a la ciudad de Alcañiz.
Este territorio se ha visto perjudicado por un déficit estructural de comunicaciones. El trayecto hacia Teruel a través de la N-211 es largo y complicado, la salida por la N-232 tanto a Zaragoza como al Mediterráneo no lo es menos por los innumerables cuellos de botella y por los peligrosos pasos de núcleos urbanos. Además, la N-232 es una carretera saturada; de 2004 a 2007 incrementó su tráfico medio de 8000 a 15000 vehículos al día, de los que un 18,5% son vehículos pesados. Un problema estructural y urbanístico que se ha convertido en una traba para el desarrollo de la sociedad del Bajo Aragón que, a pesar de todo, genera alrededor del 35% del Valor Añadido Bruto de la Economía de la provincia de Teruel.
Esta situación se ha prolongado durante muchos años, demasiados, en los que los intereses políticos se ponían por encima de los sociales. Frente a esto, el Gobierno España y el Gobierno de Aragón han dibujado un proyecto que recoge la reivindicación histórica de los habitantes de la zona. Con el eje Zaragoza-Alcañiz-Ventas y la posterior salida al mar, se solucionan los problemas que genera la obsoleta N-232 y se facilita una nueva salida al Mediterráneo distinta de la tradicional por Cataluña, lo que redunda en beneficio de toda la Comunicad Autónoma.
Los socialistas creemos en la vertebración del territorio no solo para favorecer la economía, sino como vertebración de la propia sociedad. En su Plan Estratégico de Infraestructuras y Transporte (PEIT), el Gobierno pretende que el 94% de la población se sitúe a menos de 30 km de una vía de alta capacidad. Con esta nueva vía son muchos los pueblos de Teruel que van a ver aumentada su calidad de vida.
Ahora, se hace necesario reflexionar sobre el futuro del Bajo Aragón y de la provincia en su conjunto. Noticias como la conversión en autovía de la carretera entre Alcolea del Pinar y Monreal del Campo, nos permiten que nuestro desarrollo sea más posible y nos abre numerosas posibilidades, puesto que unirá el Bajo Aragón con Madrid; pero también ahora, es el momento de valorar nuevas opciones de desarrollo como continuar mediante vía rápida hasta Montalbán y prolongar la N-211 hasta Caspe, ofreciendo una nueva salida hacia el norte y hacia Cataluña para esta tierra que, como hemos visto, tiene su propio potencial dentro de Teruel y en Aragón.
El Bajo Aragón histórico es un territorio común en lo geográfico, social y económico, situado entre Zaragoza y Teruel, colindante con las tierras de Cataluña y Levante. Este territorio tiene una singularidad tan marcada que incluso ha habido momentos históricos en los que se planteó que fuese la cuarta provincia de Aragón. Es innegable que se trata de un enclave con entidad propia: con una extensión de más de 5.000 Km2 y una población que supera los 65.000 habitantes (un 44% de la población de la provincia de Teruel), se ha encontrado históricamente aislado de la capital de su provincia, Teruel, lo que ha supuesto que el desarrollo de esta tierra gire en torno a la ciudad de Alcañiz.
Este territorio se ha visto perjudicado por un déficit estructural de comunicaciones. El trayecto hacia Teruel a través de la N-211 es largo y complicado, la salida por la N-232 tanto a Zaragoza como al Mediterráneo no lo es menos por los innumerables cuellos de botella y por los peligrosos pasos de núcleos urbanos. Además, la N-232 es una carretera saturada; de 2004 a 2007 incrementó su tráfico medio de 8000 a 15000 vehículos al día, de los que un 18,5% son vehículos pesados. Un problema estructural y urbanístico que se ha convertido en una traba para el desarrollo de la sociedad del Bajo Aragón que, a pesar de todo, genera alrededor del 35% del Valor Añadido Bruto de la Economía de la provincia de Teruel.
Esta situación se ha prolongado durante muchos años, demasiados, en los que los intereses políticos se ponían por encima de los sociales. Frente a esto, el Gobierno España y el Gobierno de Aragón han dibujado un proyecto que recoge la reivindicación histórica de los habitantes de la zona. Con el eje Zaragoza-Alcañiz-Ventas y la posterior salida al mar, se solucionan los problemas que genera la obsoleta N-232 y se facilita una nueva salida al Mediterráneo distinta de la tradicional por Cataluña, lo que redunda en beneficio de toda la Comunicad Autónoma.
Los socialistas creemos en la vertebración del territorio no solo para favorecer la economía, sino como vertebración de la propia sociedad. En su Plan Estratégico de Infraestructuras y Transporte (PEIT), el Gobierno pretende que el 94% de la población se sitúe a menos de 30 km de una vía de alta capacidad. Con esta nueva vía son muchos los pueblos de Teruel que van a ver aumentada su calidad de vida.
Ahora, se hace necesario reflexionar sobre el futuro del Bajo Aragón y de la provincia en su conjunto. Noticias como la conversión en autovía de la carretera entre Alcolea del Pinar y Monreal del Campo, nos permiten que nuestro desarrollo sea más posible y nos abre numerosas posibilidades, puesto que unirá el Bajo Aragón con Madrid; pero también ahora, es el momento de valorar nuevas opciones de desarrollo como continuar mediante vía rápida hasta Montalbán y prolongar la N-211 hasta Caspe, ofreciendo una nueva salida hacia el norte y hacia Cataluña para esta tierra que, como hemos visto, tiene su propio potencial dentro de Teruel y en Aragón.
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