

Qué día más fantástico que pasé el domingo pasado, 28 de marzo, en Cretas (un pueblo precioso de mi provincia, en la Comarca del Matarranya) en la Feria del Vino, la cual se conjuga con una Feria Medieval. El día salió precioso, un sol radiante y una temperatura agradable, lo cual ayudó bastante a que numeroso público se acercase a Cretas a disfrutar de la Feria, del pueblo, de su magnífica gente, ..... y del vino por supuesto. Un pueblo pequeño que trabaja duro y bien, unidos y coordinados para organizar eventos de gran relevancia, ya que esta Feria es la única en toda la provincia, y he de señalar que de un alto nivel, los mejores expositores están aquí (y me sorprendió que la mayoría jovenes). Las actividades son diversas, catas, concursos, charlas, ... La "cosa" consiste en, tu vas a la Feria, compras una copa por 5€ y desgustas vino; en cada estand charradica, pica pica de productos típicos, aprendizaje de vino (calidad, aroma, sabor, embotellado, etiquetado, ...).
Y este año 2010 van y me nombran Embajadora. ¡Qué ilusión y que gran honor! La verdad es que estaba nerviosa a la vez que ilusionada y con multitud de preguntas, ¿por qué yo? ¿seré capaz? ¿lo haré bien? (porque conlleva tareas de promoción del vino de la Tierra) ¿estaré a la altura? ... Pero tengo que decir, que una vez llegué a Cretas, las sensaciones se multiplicaron cuando estuve con la gente, vi la excelente organización, el cariño de la corporación municipal, los muchos amigos que me acompañaron, ... pues los nervios pasaron a un tercer o cuarto grado y disfruté de lo lindo, pasé un día fenomenal. Así que, gracias a todos y especialmente a mis amigos de Cretas y espero, hacer durante este año algo en favor de vuestro excelente vino.
A continuación os dejo una síntesis de la intervención que hice.
Estamos hoy en Cretas, celebrando la única Feria especializada en el sector vinícola de la provincia de Teruel, que cada año va a más y este es el 11, y que reúne a un buen número de bodegas, profesionales y visitantes… que buscan conocer y degustar los Vinos de la Tierra.
Cretas, es un pueblo en el que los maridajes del vino son excelentes.
El maridaje histórico, porque nos remontamos a los años anteriores al 85 donde había mucho viñedo en toda esta zona y muchas bodegas en todos los pueblos y varios millones de litros de vino. Pero con la aparición de la ganadería, la viña se abandonó y arrancó con fuerza el cultivo del cereal y el almendro. Pero los más sentimentales y nostálgicos del lugar, mantuvieron la llama viva del vino y montaron bodeguillas pequeñas de poca producción, que posteriormente se han agrupado en vinos de la tierra y han modernizado nombres y envases. Ese sentimiento hacia el vino y hacia su tierra, de aquellos, que mantuvieron sus viñas en momentos difíciles, ha permitido lo que hoy existe en Cretas y en toda la zona.
El maridaje artístico, porque una copa de vino en el casco urbano de Cretas tiene un sabor y aroma diferente, rodeados de antiguos portalones, nobles edificios de arquitectura civil, la bella iglesia gótica del siglo XVI o paseando por sus calles entre bellas casas con elementos de piedra y sillería.
Y qué decir del maridaje natural, con este espléndido paisaje primaveral, con montañas de altaneras cumbres y amables planicies donde resurgen viñas, almendros y olivos, entre bosques de pinos, robles y carrascas; el tinto, el blanco y el rosado enriquecen su aroma y sabor.
Si hablamos del maridaje gastronómico es sensacional, brindamos nuestros vinos con deliciosas olivas grosales verdes, curiosas olivas negras fritas, o con nuestro escelente aceite del Bajo Aragón… o podemos brindar con queso curado de oveja y cabra, cecina, selectos embutidos y por supuesto con nuestro jamón de Teruel. Y que decir si brindamos en nuestro paladar con los productos elaborados en horno de leña como casquetes, almendraos, carquiñolis, rosquilletas, o las galletas de la abuela, …
El maridaje cultural es también bien interesante, porque se han sabido hacer bien las cosas aquí, y han sabido entrar en la nueva cultura del vino. Han entrado en el mercado con nuevas ideas, nuevos proyectos, etiquetados, embotellados, porque han entendido que la gente busca lo distinto y lo exótico, además de la calidad, que cada vez es mejor y más considerada en los vinos de esta tierra. Puede incluso, que algún día, cuando la zona crezca y el turismo sea mayor, se pueda recuperar el cultivo del vino en mayor cantidad. Pero lo que hoy está claro es que, este vino tiene calidad y si cooperan todos juntos y con proyectos comunes puede haber mucho futuro.
Cretas, es un pueblo en el que los maridajes del vino son excelentes.
El maridaje histórico, porque nos remontamos a los años anteriores al 85 donde había mucho viñedo en toda esta zona y muchas bodegas en todos los pueblos y varios millones de litros de vino. Pero con la aparición de la ganadería, la viña se abandonó y arrancó con fuerza el cultivo del cereal y el almendro. Pero los más sentimentales y nostálgicos del lugar, mantuvieron la llama viva del vino y montaron bodeguillas pequeñas de poca producción, que posteriormente se han agrupado en vinos de la tierra y han modernizado nombres y envases. Ese sentimiento hacia el vino y hacia su tierra, de aquellos, que mantuvieron sus viñas en momentos difíciles, ha permitido lo que hoy existe en Cretas y en toda la zona.
El maridaje artístico, porque una copa de vino en el casco urbano de Cretas tiene un sabor y aroma diferente, rodeados de antiguos portalones, nobles edificios de arquitectura civil, la bella iglesia gótica del siglo XVI o paseando por sus calles entre bellas casas con elementos de piedra y sillería.
Y qué decir del maridaje natural, con este espléndido paisaje primaveral, con montañas de altaneras cumbres y amables planicies donde resurgen viñas, almendros y olivos, entre bosques de pinos, robles y carrascas; el tinto, el blanco y el rosado enriquecen su aroma y sabor.
Si hablamos del maridaje gastronómico es sensacional, brindamos nuestros vinos con deliciosas olivas grosales verdes, curiosas olivas negras fritas, o con nuestro escelente aceite del Bajo Aragón… o podemos brindar con queso curado de oveja y cabra, cecina, selectos embutidos y por supuesto con nuestro jamón de Teruel. Y que decir si brindamos en nuestro paladar con los productos elaborados en horno de leña como casquetes, almendraos, carquiñolis, rosquilletas, o las galletas de la abuela, …
El maridaje cultural es también bien interesante, porque se han sabido hacer bien las cosas aquí, y han sabido entrar en la nueva cultura del vino. Han entrado en el mercado con nuevas ideas, nuevos proyectos, etiquetados, embotellados, porque han entendido que la gente busca lo distinto y lo exótico, además de la calidad, que cada vez es mejor y más considerada en los vinos de esta tierra. Puede incluso, que algún día, cuando la zona crezca y el turismo sea mayor, se pueda recuperar el cultivo del vino en mayor cantidad. Pero lo que hoy está claro es que, este vino tiene calidad y si cooperan todos juntos y con proyectos comunes puede haber mucho futuro.
Finalicé con unos versos de la Oda al Vino de Neruda
El vino
Mueve la primavera,
Crece como una planta de alegría,
Caen muros,
Peñascos,
Se cierran los abismos,
Nace el canto.
Oh tú, jarra de vino, en el desierto
Con la sabrosa que amo,
Dijo el viejo poeta.
Que el cántaro de vino
Al beso del amor sume su beso.
El vino
Mueve la primavera,
Crece como una planta de alegría,
Caen muros,
Peñascos,
Se cierran los abismos,
Nace el canto.
Oh tú, jarra de vino, en el desierto
Con la sabrosa que amo,
Dijo el viejo poeta.
Que el cántaro de vino
Al beso del amor sume su beso.
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