domingo, 23 de mayo de 2010

Visteme Despacio ... pero Bien

En las últimas semanas el €, y con él el conjunto de la UE, ha sufrido el mayor ataque especulativo de la historia. Algo insólito que ocupará un capítulo destacado en los libros que estudiarán la crisis económica internacional más intensa del último siglo. Este ataque ha hecho a Europa avanzar y reaccionar tomando decisiones contundentes, incluso ha hecho que, por primera vez, junto a la política monetaria la UE marque la política económica común.
Este ajuste nos obliga a nuestro país a replantearnos el programa de inversión pública del Ministerio de Fomento. Para ello, habrá que reprogramar y reconsiderar la mayoría de las inversiones, habrá que posponer nuevas licitaciones, demorar plazos de finalización de obras, suspender temporalmente actuaciones e incluso anular contratos en ejecución. Habrá que hacer un ajuste de gran alcance y con consecuencias para el conjunto del territorio.
España, en los últimos años, ha situado a las infraestructuras españolas en una situación de liderazgo y referencia mundial (aunque todavía tengamos algunos déficits). A día de hoy, España es ya el país europeo con mayor longitud de red de autopistas y autovías; la alta velocidad española es un referente a nivel mundial no sólo por su tecnología y por la capacidad de sus técnicos y empresas sino también por haber desplegado la mayor red de Europa en tan corto espacio de tiempo. Además, este año, con la llegada del AVE a Valencia, las seis ciudades de nuestro país con más de 500.000 habitantes estarán conectadas a la red de alta velocidad y casi la mitad de la población estará a menos de 50 km de una estación; y nuestros puertos y aeropuertos se encuentran entre los más modernos y mejor preparados. Todas estas infraestructuras han sido fundamentales para nuestra economía. Cabe destacar, que la inversión en infraestructuras de transporte en los últimos años en nuestro país ha doblado a la mitad de nuestros países vecinos, ya que se ha hecho en 10 años lo que otros han hecho en 20 o 30 años. Pero, tal y como ha dicho el Ministro Blanco, las prioridades no van a cambiar; se continuará priorizando el ferrocarril en su triple vertiente: alta velocidad, cercanías y mercancías; aunque con carácter general, todas las actuaciones, tanto en carreteras como en ferrocarriles, sufrirán un retraso medio de al menos un año en los plazos de ejecución; salvo aquellas infraestructuras que se puedan licitar o complementar a través del Plan extraordinario de colaboración público-privada. También el Ministro se ha comprometido a que ante esta situación de racionalidad y austeridad, nadie debe sentirse excluido de este esfuerzo de responsabilidad en los intereses generales.
Pero tenemos que tener claro que este nivel no se puede mantener ante el nuevo contexto económico, ya que a partir de ahora, ni el enfoque ni las expectativas pueden ser las mismas; debemos ser mucho más exigentes en la selección de las infraestructuras, debemos priorizar aquellas que sean estrictamente necesarias por su aportación a la competitividad de la economía o a la cohesión de nuestros territorios.
Hagamos una reflexión en voz alta, antes de construir más debemos sacar más provecho a lo que ya tenemos, no se trata de parar y no hacer nuevas infraestructuras, sino que ahora toca ir un poco más despacio porque hay otros asuntos que demandan la atención urgente de nuestro Gobierno. Como dice el refrán, es el momento del “vísteme despacio que tengo prisa”.

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